Opiniones divididas. Esa fue quizás el mayor legado que dejó la primera presentación de la banda Aerosmith en el país.
Severos problemas con el sonido, dificultades para tener acceso al recinto, corrupción en los puntos de entrada y una criticada distribución de la tarima, se sumaron a la satisfacción que sintieron los seguidores de "los chicos malos de Boston" al ver finalmente a la banda presentarse en el patio.
Muchos coinciden en que la puntualidad de la cita fue un punto a favor, pero que se vio empañado por los problemas con el audio que los asistentes que se encontraban en el área "general" resintieron desde que Steven Tyler tomara el escenario junto a sus cuatro compañeros.
El repertorio elegido -que repasó los grandes éxitos de la dilatada trayectoria de la banda- también generó descontento. La promesa que hicieran los artistas del rock de cantar tres horas se vio incumplida y fue en apenas 120 minutos que debieron condensarse los temas de la noche.
Lo cierto es que Aerosmith se concentró en la música. No fue un show de un gran despliegue de efectos. Las pantallas colocadas en la tarima combinaron imágenes de video preparadas para la gira con tomas en vivo del espectáculo, eso sí, con un leve problema de sincronización entre imagen y audio.